miércoles 21 de enero de 2009

Una intensa jornada






El día de ayer estuvo marcado por la emoción y la seriedad típicos de un día tan importante en la vida de los americanos (como es normal, el cambio de presidente siempre es una fiesta), pero este año más todavía. Muchos creían que morirían sin verlo, pero no ha sido así, por fin, por primera vez en la historia de EEUU, hay un presidente negro (o brown, como les llaman allí, no lo olvidemos).
Obama juró el cargo con semblante serio, se llegó a quedar en blanco mientras recitaba las frases que le dictaban y permaneció bastante sereno, sin mostrar los nervios que realmente debería estar pasando. Es aquí donde demuestra, si cabe decirlo de alguna manera, su "frialdad".
Tras todo el acto, anoche mismo (allí supuestamente eran las 15.00 horas) realizaron un "almuerzo" y comenzaron la trayectoria que separaba el Capitolio de la Casa Blanca por la avenida Pennsylvania, un recorrido que se anunció podría durar dos o tres horas, y acabar a medioanoche (para nosotros) con el tradicional desfile.
También ayer mismo se conocía una noticia de intento de sabotaje pocos minutos antes de la investidura, que los más de 40.000 policías presentes supieron repeler disimuladamente.
Asimismo, las noticias que llegaban poco después de finalizar la investidura trataban sobre el senador Kennedy, El senador Edward Kennedy se encuentra fuera de peligro, tras ser hospitalizado ayer con síntomas de infarto cerebral. El hermano del ex-presidente norteamericano John F. Kennedy, se encuentra fuera de peligro y ha superado con éxito una operación de tumor cerebral. Éste es el último superviviente de una saga legendaria de la política nortemericana, que con 76 años es el segundo político con más edad en el Senado de EEUU apoyó la candidatura de Obama y concluirá su actual mandato en 2013. Además destaca por ser un icono liberal del Partido Demócrata y actual patriarca del clan político más famoso de EEUU.
A estas horas la nueva familia que ocupa la Casa Blanca estarán descansando una resaca monumental del intenso baño de gentes que se dieron ayer, para ponerse manos a la obra y trabajar por el bienestar de su país.